Por fin Nadal pudo ganar el unico Grand Slams que le faltaba y se convierte en el jugador mas joven en ganar los 4 grandes (Australia,Roland Garros,Wimbledon y el Us Open).
Rafa Nadal se impuso al serbio Novak Djokovic por un marcador global de 6-4, 5-7, 6-4 y 6-2 tras tres horas y cuarenta y dos minutos de juego en un choque disputado en el estadio Arthur Ashe. Una final con un tenis de muchos quilates en los que uno y otro exhibieron la mejor de sus versiones. Al final el número 1 del mundo ganó al número 2.

Empezó el partido como le gusta, al resto, y la primera vez que lanzó la caña pescó un ”break” que consolidó con su saque (2-0). Solo habían pasado dos juegos, pero Djokovic ya cojeaba y la grada se preguntaba si era una maniobra de distracción o si, por el contrario, realmente tenía plomos en las piernas tras su duro partido contra Federer.
La respuesta llegó pronto, lo que le costó al serbio aprovechar un error no forzado de Nadal para devolverle la rotura de servicio (2-2). Confirmado que la cojera era un camelo, el balear volvió a la carga y encadenó dos grandes golpes para recuperar el ”break” (4-2) ante la impotencia de su rival, que golpeó la raqueta con el suelo hasta quebrarla.
Repuesta la ventaja, Nadal se limitó a mejorar su saque, esa ”nueva” herramienta que se ha forjado en este US Open, para ganar cómodamente sus dos siguientes servicios y cobrar la primera ventaja de la final (6-4). Doce errores no forzados ilustraban las dudas de Djokovic.
Cuando parecía que Nadal podía asestar un golpe casi definitivo al partido, la lluvia apareció, otra vez para consuelo del serbio, que ya miró al cielo con una sonrisa cuando se trasladó la final del domingo al lunes. Los cien minutos de parón sirvieron al serbio para recuperar la agresividad. Salió a la pista muy conectado, rompió el saque de su contendiente e igualó la final (7-5).
En el tercer set, Djokovic realizó un ejercicio de resistencia encomiable pero estéril. Nadal se elevó hasta su mejor tenis para enlazar un ”break” y un juego en blanco (3-1). El set estaba encarrilado, pero el mallorquín no remataba pese a los muchos resquicios que encontraba en el saque de su rival (1/11 en bolas de rotura para Nadal en el tercer set).
El cuarto set fue casi de trámite porque el rostro Djokovic, por una vez decía la verdad: se sentía derrotado. Jugó a la desesperada y alguno tiros entraron, pero Nadal se las apañó para devolver casi todas y agotar la resistencia casi inagotable de su rival. Tras tres horas y 43 minutos de juego, el mallorquín ganó la final.
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